Roban 30.000 botellas de vino a los Antinori
Siete encapuchados se llevaron unas 30.000 botellas de vino de la bodega de Marchesi Antinori, una de las casas más antiguas de Italia, valoradas en unos 4,2 millones de libras. El golpe fue en Cortona, en la Toscana, el pasado fin de semana: desactivaron las alarmas y cargaron miles de cajas en dos camiones.
Entre el botín hay entre 8.000 y 10.000 botellas de Solaia, uno de los vinos más buscados del país, además de Tignanello y Guado al Tasso. Los precios arrancan en 150 euros por botella, pero algunas añadas raras se pagan a miles de euros. El robo se descubrió el lunes por la mañana, cuando llegó el personal, y por la precisión con la que se hizo la casa da por seguro que era una banda organizada.
Antinori no es un aficionado: la familia embotella desde 1385 y exporta a 170 países. La policía italiana investiga y la empresa espera recuperar el género. El vino ya estaba preparado para salir al extranjero, lo que permitió a los ladrones sacar en poco tiempo una cantidad enorme de botellas de valor alto.
No es un caso aislado. En julio robaron en otra bodega de renombre, Banfi, en Montalcino. Antes los hurtos eran de unas pocas botellas caras en restaurantes o bodegas privadas, pero últimamente los objetivos son los grandes almacenes de las propias bodegas. Y la firma ya avisó a sus clientes de todo el mundo: cuidado con las ofertas que aparezcan fuera de los canales oficiales.
Es el gran chiste del lujo: se roban millones en vino que nadie podrá vender abiertamente, y el único perjudicado visible es el cliente de a pie, que un día paga una fortuna por una botella falsa creyendo que tiene historia. El prestigio también se roba.

