El Cretino

Auto estacionado en dos plazas para discapacitados

 

¡VAYA, CAMPEÓN DEL ASFALTO! ¿Tan poca cosa te sientes que necesitas DOS plazas de discapacitados para meter esa lata oxidada que llamas coche? ¿O será que tu ego está tan pinchado que tienes que robar espacio ajeno para fingir que vales algo?Desglose de tu proeza de manual de perdedor:

  • Primera plaza: Arrebatada con un descaro que da pena, justo al chaval en silla de ruedas que, a diferencia tuya, enfrenta la vida con más dignidad que tú en tus mejores sueños.
  • Segunda plaza: Birlada sin un gramo de remordimiento a la abuela que apenas camina con su andador, mientras tú, en tu delirio de grandeza, subes la acera como si tu trasto fuera una carroza imperial.
  • El toque maestro: Aparcas en el medio, como si estuvieras marcando territorio para tapar el agujero negro que tienes por moral.

¿Tan raquítica es tu confianza que necesitas pisotear los derechos de otros para sentirte menos insignificante? Hasta el repartidor de pizzas sabe que si ocupas esas plazas, es porque no das la talla ni para empujar un carrito de supermercado. ¡Qué talento para hacer el ridículo, apoderándote de dos plazas como un emperador de la mediocridad!Imagínate: mientras pones las balizas para comprar un triste café, un niño señala tu coche y su madre le susurra: “Peque, nunca imites a ese desastre con ruedas, que necesita jorobar a los discapacitados para creerse algo.”No te sorprenda si los críos del barrio te decoran el capó con un dibujo que deje claro lo que todos piensan de tu hazaña. ¡Te lo has currado, rey de lo patético!


PILLASTE A UN CERDO HACIENDO BASURA?
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LES PEGAMOS SU CARA CON EL AVISO: “Cagador Serial”.