Reino Unido cierra la puerta al que paga
El Reino Unido descarta su visado de 5 millones de libras en plena fuga de millonarios, con los impuestos subiendo y la economía sin arrancar. Según los propios asesores de inversión migratoria, es una de las cosas más estúpidas que un gobierno puede hacer con su capital extranjero: cerrar la puerta justo cuando todo el mundo está mirando hacia la salida.
La política de visados de inversión británica lleva años cambiando cada dos legislaturas. Ese ida y vuelta, dicen desde Beyond Global Partners, es lo que de verdad asusta al dinero. Un inversor tolera impuestos altos, lo que no tolera es no saber qué reglas habrá el año que viene. Y en Londres, últimamente, no hay dos años iguales.
Mientras el Reino Unido duda, media Asia se mueve. Las consultas de clientes chinos para conseguir una segunda residencia subieron un 33% desde julio, según Savory & Partners, y cerca de un 40% en Global Citizen Solutions tras el nuevo impuesto del 20% de Pekín sobre determinadas rentas y fideicomisos offshore. El dinero no discute, emigra.
Argentina aparece como la alternativa que nadie esperaba. El gobierno calcula que su visado de inversión podría recaudar hasta 2.500 millones de dólares, una cifra que ayudaría con los 25.000 millones en vencimientos de deuda en divisas de 2027. El problema es la reputación: 36 puntos sobre 100 en el índice de percepción de corrupción, por debajo de la media global.
El patrón se repite en todas partes. Los países que más hablan de justicia fiscal son los primeros en ahuyentar a quien la paga. El Reino Unido cree que está defendiendo su sistema, y en realidad está financiando la mudanza a Hungría o a Buenos Aires. Cuando el Estado se cierra, el capital ya sabe dónde ir.

