Libertad

Antigua cierra su pasaporte si Bruselas paga

Antigua y Barbuda ofrece cerrar su programa de ciudadanía por inversión en 2030, pero solo si la Unión Europea pone el dinero para la transición. El primer ministro Gaston Browne lo planteó en una carta del 30 de octubre a Magnus Brunner, comisario europeo de Interior y Migración. Traducido: quieren dejar de vender pasaportes, sí, pero que les paguen el llanto.

La oferta llega después de una reunión técnica en Bruselas el 20 de octubre en la que la UE puso tres caminos sobre la mesa. Mantener el programa y arriesgarse a perder la exención de visado Schengen, cerrarlo para junio de 2028, o comprometerse a terminarlo negociando más tiempo y apoyo. Antigua eligió la tercera, la que no cuesta votos ni ingresos.

Browne pide ayuda técnica para el estudio de impacto y dinero para compensar la pérdida de empleos e inversión, además de una línea específica en el presupuesto europeo 2028-2034. Como garantía, ofrece controles vinculantes y vigilancia de la UE durante toda la transición. Cuesta decidir qué da más risa: que un paraíso fiscal exija auditoría europea o que Bruselas se la vaya a conceder.

El programa no es calderilla. Desde 2013 ha recaudado más de 1.400 millones de dólares del Caribe Oriental, unos 518 millones de dólares, y este año aporta cerca de 58 millones. El FMI atribuye a esos flujos un superávit primario cercano al 5% del PIB en 2025, con la deuda pública bajando del 101% en 2020 al 68% en 2025. Cuando tu presupuesto depende de vender nacionalidad, la soberanía es un activo que se hipoteca solo.