Barbados vende residencia sin llamarla pasaporte
Barbados aprobó el 27 de octubre una residencia permanente por inversión que, 360 días después, lleva a la ciudadanía. La Cámara de la Asamblea pasó el nuevo Immigration Bill y un Citizenship Bill de acompañamiento, y ambos van camino del Senado. Por primera vez la ley escribe negro sobre blanco una vía de dinero hacia el pasaporte, algo que el ministro de Interior, Gregory Nicholls, se apresuró a negar: “esta ley no vende ciudadanía, esta ley no vende pasaportes”.
La puerta de entrada está en la sección 10: residencia permanente para quien haga una inversión de al menos cinco millones de dólares de Barbados en un proyecto nacional aprobado, lo que al cambio fijo de dos a uno son unos 2,5 millones de dólares estadounidenses. El ministro ya dijo qué sectores piensa designar: agua, saneamiento, salud, educación, vivienda, renovables, infraestructura, tecnología, agricultura y turismo. Es el manual de siempre, con la diferencia de que esta vez lo firma un gobierno que jura que no está en el negocio.
Para cantidades menores hay un sistema de puntos. Quien pase 180 días en la isla en tres años puede cubrir con puntos lo que le falta de residencia, y cada punto vale seis meses. Una inversión de un millón da dos puntos, ocho si se acerca a los cinco. La edad y la ascendencia suman: menos de 50 años son tres puntos, la ascendencia barbadense tres más, y el servicio diplomático ni se cuantifica.
La jugada llega justo cuando varios vecinos caribeños empiezan a pensar en cerrar sus programas de ciudadanía por inversión. Barbados se coloca antes de que el mercado se estreche. Que los gobiernos nieguen el negocio mientras lo escriben en la ley es la única parte que nunca cambia.

