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Rhode Island demanda a Meta por lucrar con estafas

Rhode Island se convirtió en el primer estado de Estados Unidos en demandar a Meta por las estafas que campan a sus anchas en Facebook e Instagram. El fiscal general Peter Neronha presentó la demanda esta semana y sostiene que la empresa no frena los anuncios fraudulentos porque esos anuncios le dejan buena plata. No es una sospecha de barra de café: un informe de Reuters de 2025 calculó que las publicidades truchas podrían aportarle a Meta hasta el 10% de sus ingresos, miles de millones de dólares al año.

La defensa de la compañía fue la de manual. Un portavoz dijo que ya retiraron 159 millones de anuncios estafadores y que el fiscal se negó a dialogar, además de contratar a un estudio de abogados de otro estado para armar el caso. Traducido al cristiano: no nos investigues, que nosotros nos controlamos solos. Cuando una empresa se defiende contando cuántos delitos evitó, la pregunta que nadie hace es cuántos dejó pasar.

Meta ya tuvo demandas parecidas y ninguna la movió un centímetro. La Consumer Federation of America la denunció en abril y el condado de Santa Clara hizo lo mismo en mayo. La empresa sigue cobrando por mostrar la estafa y después sacando pecho por borrarla. Es el viejo truco del bombero pirómano, solo que ahora factura por impresión y por clic.

Lo llamativo es que haga falta un estado chico para mover el expediente. No la Comisión Federal de Comercio, no el Congreso entero. Un fiscal de Rhode Island con abogados alquilados. Si el sistema funcionara como dicen los que lo venden, el regulador federal tendría la causa abierta desde hace dos años, y no un estado del tamaño de un barrio porteño.

La moraleja no la van a decir en el noticiero de las ocho. Mientras el fraude sea rentable, nadie lo va a apagar. Meta no mata la gallina de los huevos de oro por un comunicado, y los políticos que dicen combatirla seguirán cobrando sus campañas de esos mismos anuncios. El que paga la fiesta, como siempre, es el jubilado que creyó que había ganado un premio.