Latam

Keiko va a copiar la cárcel de Bukele

Keiko Fujimori recorrió este jueves el Cecot de El Salvador, la megacárcel de 40.000 plazas que se convirtió en la vitrina mundial de Nayib Bukele. La presidenta peruana llegó invitada por el propio Bukele y se limitó a ver el área de control de internos y la sala de armería. No pisó el pasillo donde encierran a los líderes de las pandillas, claro, que para eso está la foto y no el estómago.

El ministro salvadoreño de Justicia y Seguridad, Gustavo Villatoro, le entregó un documento con el “proyecto de seguridad pública de El Salvador, modelo Bukele”. Antes de eso Fujimori se reunió con Villatoro, con el titular de Defensa, René Francis Merino Monroy, y con el director de la prisión, Belarmino García. Un itinerario de manual para exportar el producto estrella del régimen salvadoreño.

El modelo ya viajó más allá de El Salvador. Costa Rica inauguró su propia megacárcel, el Cacco, para más de 5.000 reos de alta peligrosidad, de la mano de su presidenta Laura Fernández. Ecuador montó un centro para 800 detenidos con la misma receta. La delincuencia organizada se copia a sí misma, así que los gobiernos ahora se copian el método para meterla en un agujero de hormigón y enseñarlo por televisión.

Fujimori tiene elecciones en el retrovisor y una región que convirtió la mano dura en marca electoral. El problema de importar una cárcel es que importas también el resto: la propaganda, el culto al jefe y la tentación de llenar las plazas con quien moleste. Encerrar a mil pandilleros es fácil de aplaudir. Decidir quién más cabe en la lista es donde se rompen las democracias.