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Panamá tiembla y Colombia lo reporta primero

Un sismo de magnitud 5,2 con epicentro en Bajo Corral, Panamá, sacudió la zona el sábado 31 de octubre a las 10:50 de la mañana, con una profundidad de menos de 30 kilómetros. Lo curioso es quién dio la noticia: el Servicio Geológico Colombiano, que registró el evento con el identificador SGC2026vlknhs y coordenadas 7,57 de latitud y -80,26 de longitud. Panamá, por su parte, no fue la que puso el primer boletín sobre la mesa.

Un temblor de esta magnitud, con el epicentro en tierra y poca profundidad, se siente fuerte aunque no suela dejar daños graves. La gente lo nota, se asusta unos minutos y vuelve a lo suyo. El problema no es el sismo. Es lo que pasa después, cuando nadie con autoridad explica con claridad qué se movió y qué no.

La información útil, como casi siempre, llega por otro lado. Google tiene una alerta de sismos que avisa al móvil segundos antes de que empiece el movimiento, tiempo suficiente para salir de un ascensor o apartarse de una ventana. Se activa en los ajustes del Android y no depende de ningún ministerio. Funciona porque alguien decidió resolver un problema real en vez de redactar un comunicado.

Mientras tanto, los servicios geológicos de la región se pasan los datos entre ellos antes de que los gobiernos coordinen un mensaje. El ciudadano se entera por la cuenta de Twitter de una agencia vecina o por una notificación del teléfono. No es un drama de época. Es la constatación de que, otra vez, la respuesta más rápida no salió del Estado.

La tierra se mueve, y el aparato público llega tarde. Con eso hay que aprender a vivir, porque la falla no va a cambiar de opinión.