Serbia despide a su hombre fuerte
Aleksandar Vucic concedió la derrota el domingo después de 14 años mandando en Serbia, y lo hizo pidiéndoles a sus seguidores que no salgan a matar a nadie. El hombre fuerte prorruso perdió frente a una lista de estudiantes que lleva casi dos años en la calle. No quiero disturbios, no quiero muertes, no quiero nada de eso en las calles, dijo al reconocer el resultado.
Los números son contundentes. La Lista de Estudiantes se llevó 2,2 millones de votos frente a los 1,7 millones del partido de Vucic, con una participación del 70%, la más alta desde que Yugoslavia se desintegró en 1992. Cuando cerraron los colegios a las ocho, Belgrado salió al asfalto a celebrarlo con el claxon y la palabra victoria en la boca.
El movimiento lo formaron universitarios, pero ninguno apareció en la papeleta. Los candidatos eran expertos poco conocidos, deportistas, granjeros y artistas. Lo lidera un cardiólogo, Ilija Srdanovic, y la chispa fue el derrumbe del tejado de una estación de tren en Novi Sad en 2024, que mató a 16 personas. Dos años de protestas por corrupción y autoritarismo después, las urnas les dieron la razón.
Vucic no se fue en silencio. Culpó a una revolución con apoyo directo de varios países europeos y del Estado profundo americano, ese que está contra el presidente Trump. El mismo político que Putin respaldaba y que denunciaba a los estudiantes como un invento extranjero acabó señalando con el dedo a Washington y Bruselas como verdaderos dueños del resultado.
Ursula von der Leyen corrió a felicitar a la lista ganadora y a ofrecer apoyo a las reformas en nombre de la Unión Europea. Serbia llevaba años coqueteando con China y Rusia mientras Bruselas le pedía reformas judiciales que nunca llegaban. Ahora el país más grande de los Balcanes cambia de manos, y Europa ya está apuntando el tanto. La pregunta que nadie hace es cuánto de ese triunfo es de los estudiantes y cuánto de las cancillerías.

