Un virus de ganado mata a un francés
Francia confirmó el primer caso humano del virus Shamonda, en una persona que después murió. Hasta ahora se consideraba un virus que solo afectaba al ganado y no se transmitía a las personas. Se cree que la infección ocurrió en el este del país, donde el virus circuló entre animales durante la primavera y el verano.
El gobierno francés salió rápido a decir que no hay riesgo para la población general, la frase de manual que se repite cada vez que un patógeno cruza la barrera de especie. El Shamonda es un virus transmitido por insectos, en concreto por jejenes del género Culicoides, y afecta sobre todo al ganado vacuno. Se identificó por primera vez en Nigeria a mediados de los sesenta y desde entonces apareció de forma intermitente en animales de África y Japón.
Lo que enciende las alarmas no es el virus en sí, sino dónde está. Este año se ha ido extendiendo por varios países europeos. En agosto se detectó en vacas de Jersey, según la agencia sanitaria británica, con síntomas clínicos parecidos a los vistos en el continente. El propio gobierno británico admitió que eso confirma que el virus ya está en las islas y cerca de Gran Bretaña.
Un patógeno que salta de las vacas a un humano y lo mata no es una buena noticia, por más que el comunicado oficial insista en la calma. Los insectos que amplían su territorio y la ganadería intensiva arman el cóctel perfecto para que estos saltos sean cada vez más frecuentes. Europa, que se cree blindada, mira el problema desde lejos hasta que toca a su puerta.
La moraleja es la de siempre: los virus no respetan fronteras ni declaraciones tranquilizadoras. Cuando un gobierno dice que no hay riesgo, conviene recordar que dijo lo mismo muchas veces antes. Con el Shamonda ya en Francia, en el Reino Unido y en varios países europeos, el próximo comunicado probablemente no hable de un caso aislado.

