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Albania arde y Rama culpa a la UE

Séptimo día consecutivo de protestas en Albania y ya hay edificios públicos y bancos quemados, escaparates rotos y cañones de agua en el centro de Tirana. Los manifestantes, en su mayoría estudiantes, piden la dimisión del primer ministro Edi Rama y denuncian corrupción, falta de empleo y un sistema educativo que no funciona.

El domingo miles de personas se concentraron frente al Ministerio de Educación y lanzaron piedras a la policía, que respondió con gases lacrimógenos, balas de goma y chorros de agua. Las protestas empezaron la semana pasada en la capital y se extendieron rápido al resto del país. No es un arrebato de una tarde, es una rabia acumulada que encontró una fecha.

Rama salió en directo por Facebook a decir que no piensa dimitir, y ahí soltó la frase que resume la política balcánica de la última década: no está en juego su gobierno, está en juego el camino hacia la Unión Europea. Traducido, si queman la calle el problema no es su gestión, es que el país se aleja del club de Bruselas.

El origen próximo de la indignación es un proyecto turístico de lujo en la costa, con hoteles, apartamentos, villas y un puerto deportivo repartidos entre la laguna de Narta, que es reserva natural, y una isla cercana deshabitada. Detrás del proyecto aparece Jared Kushner, yerno de Trump. La tierra pública y la reserva natural, otra vez, en manos del amigo correcto.

La escena tiene todo lo que se repite en el este de Europa: un primer ministro que lleva demasiado tiempo, una juventud que se va o se queda sin trabajo, una élite que vende el litoral a inversores con contactos y una policía que protege el ladrillo antes que a la gente. La corrupción no se discute en los tribunales, se negocia en la playa.

Cuando un gobernante pone en la misma balanza tu país y su sillón, ya te dijo cuál pesa más. La Unión Europea no va a rescatar a Albania de Rama, entre otras cosas porque lleva años financiando la misma estructura. Los estudiantes lo entendieron antes que los funcionarios de Bruselas.