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Japón va a la luna de Marte y trae muestras

Un cohete H3 despegó de Tanegashima con destino a Fobos y traerá a la Tierra el primer pedazo de una luna de Marte. La misión MMX de la agencia japonesa JAXA, con cinco agencias espaciales dentro, quiere aterrizar en la superficie de esa luna, recoger al menos diez gramos de suelo y devolverlos a Australia en 2031. Nadie lo ha hecho antes.

El lanzamiento fue el vuelo número diez del H3, el cohete de 63 metros que Japón desarrolló junto a Mitsubishi Heavy Industries. Tras soltar los cuatro propulsores sólidos a los dos minutos, el aparato entró en su trayectoria sobre el Pacífico y puso rumbo a Marte. Tardará diez meses en llegar y pasará tres años estudiando las dos lunas del planeta rojo.

Fobos mide apenas 22 kilómetros de ancho y Deimos catorce, y de ahí viene la curiosidad de los científicos. Nadie sabe si son asteroides capturados o restos de un impacto brutal contra Marte, y las muestras prometen cerrar el debate. El equipo cree que cerca del 0,1% del material recogido podría ser marciano, lanzado al espacio por impactos antiguos, lo que daría a los laboratorios una ventana a la historia geológica del planeta sin necesidad de pisarlo. “Podemos llegar a una conclusión casi con certeza analizando muestras de suelo”, dice Kiyoshi Kuramoto, investigador principal.

La nave lleva a bordo a IDEFIX, un vehículo pequeño desarrollado por Francia y Alemania que bajará a la superficie a finales de 2028 o principios de 2029. Después vendrán dos aterrizajes con dos sistemas de recogida distintos, uno neumático de fabricación estadounidense y otro japonés que perfora hasta dos centímetros. Todo el material viajará blindado en una cápsula con protección térmica capaz de sobrevivir a la reentrada, que caerá en la región australiana de Woomera antes de volar a Japón.

El proyecto debía despegar en 2024 y se quedó en tierra por los problemas del H3. Marte y la Tierra solo se alinean para este tipo de viajes cada 26 meses, así que Japón esperó su turno mientras China y Estados Unidos aceleran sus propios planes. Yasuhiro Kawakatsu, jefe del proyecto, lo dijo sin rodeos: los datos de Fobos servirán para estudiar la posibilidad de usar una luna marciana como base de una misión tripulada.

Lo llamativo es que la misión más ambiciosa del año no la firma la NASA ni SpaceX, sino una agencia que casi nadie pone en los titulares. Japón va a traer a casa un pedazo de otro mundo mientras Occidente discute presupuestos, y lo va a hacer sin una sola explosión de marketing.