410 años de mercado, una noche de cenizas
El Marché des Enfants Rouges ardía a las tres de la madrugada y por la mañana ya no quedaba nada. El mercado cubierto más antiguo de París, abierto en 1615, quedó destruido por un incendio en el barrio del Marais. Los bomberos controlaron el fuego, pero la estructura metálica interior se vino abajo y nadie sabe todavía cómo empezó.
Cuatrocientos diez años de historia se fueron en una noche. El teniente coronel de Bouvier, de la brigada de bomberos, lo resumió sin adornos: “No queda nada del mercado cubierto”. El alcalde del distrito anunció que estaba bajo control y que el edificio quedaba totalmente destruido. Los vecinos y los turistas que iban a comprar fruta y a comer allí se enteraron por las noticias.
El sitio llevaba el nombre de los niños de un orfanato cercano que vestían de rojo, y en los últimos años era uno de los pocos rincones del centro donde un tipo normal podía comer sin que le cobraran precio de museo. Ahora toca ver quién decide qué se levanta en su lugar y con qué dinero. La respuesta suele ser la de siempre: los mismos que gestionaron el patrimonio hasta que se les quemó.
París dedica presupuesto y discursos a proteger su postal, y aun así un mercado del siglo XVII se apaga en la madrugada casi por sorpresa. El patrimonio no se salva con leyes ni con ministerios, se salva con mantenimiento, y eso no da titulares. Cuando la ruina ya es un montón de cenizas, todos son muy sensibles con la cultura.

