Putin rompe el alto el fuego antes de firmarlo
Rusia bombardeó la central térmica número 5 de Járkov horas después de que Trump anunciara un alto el fuego energético. El presidente americano lo comunicó el domingo por la mañana en Truth Social, asegurando que las dos partes habían aceptado, y advirtió: no lo rompan. Zelensky se enteró por la red social. Dijo, textualmente, que la noticia era nueva para él.
Lo que vino después se explica solo. Horas más tarde, según el propio Zelensky, los ataques rusos alcanzaron la central de Járkov. Ucrania respondió que está dispuesta a no tocar la energía rusa si Moscú hace lo mismo, y pidió detalles a Washington. Es la segunda vez que Trump anuncia algo parecido y la segunda vez que el anuncio se queda en el aire mientras los misiles siguen volando.
El americano tampoco se quedó quieto. Arremetió contra Zelensky y llegó a pedir un nuevo presidente en Ucrania, al tiempo que culpaba a los ataques ucranianos sobre las refinerías rusas de la escasez mundial de crudo. Una escasez que nace, conviene recordarlo, de su propia guerra contra Irán. Ucrania y sus aliados europeos criticaron además que Washington suavizara las sanciones al diésel ruso justo cuando pide calma energética.
Faltan menos de cuatro semanas para las elecciones de medio mandato. Los mercados apenas se movieron con el anuncio, lo que dice bastante sobre cuánto se cree la gente la promesa. En una campaña, un alto el fuego es un titular. En el frente, un alto el fuego se mide por las plantas que siguen en pie. Ahora mismo, la cuenta va en contra.

