45 balas por un celular en São Paulo
Cuatro policías militares dispararon 45 veces contra Gustavo Munis de Santana, un joven de 20 años, en la zona sur de São Paulo. El cuerpo tenía al menos 27 heridas, según el informe policial. Los agentes creyeron ver un arma en su mano. Era un teléfono.
Las cámaras de seguridad grabaron el operativo de la madrugada del sábado 10 de octubre. El joven aparece detenido junto a una puerta oscura durante unos 30 segundos, hasta que dos uniformados se acercan. La versión oficial dice que el equipo fue enviado por el Copom tras un aviso de intento de suicidio. Los cuatro agentes usaron pistolas calibre .40: uno disparó 14 veces, otro 13, un tercero 12 y el cuarto seis.
En el lugar aparecieron 44 casquillos repartidos en cuatro puntos de la calle, además de 13 fragmentos de proyectiles. Las imágenes muestran que pasaron casi dos minutos antes de que alguien se agachara junto al cuerpo, y en ese intervalo no se ve ningún intento de asistencia médica. Los procedimientos se miden por los resultados, y este resultado es un chico muerto por llevar el celular en la mano.
El sociólogo Rafael Alcadipani, especialista en seguridad pública, cuestionó la cantidad de disparos y pidió revisar los protocolos. Dijo que este tipo de intervenciones rompe la confianza de la gente en la policía y que siempre deberían priorizar bajar la tensión y proteger la vida. La investigación tendrá que decidir si los cuatro uniformados actuaron dentro de las reglas.
En Brasil se discute si el problema es el protocolo o los cuatro policías. La pregunta que nadie quiere hacer en voz alta es qué pasa cuando el que tiene la placa se equivoca 45 veces y sigue en la calle.

