Grecia sube el precio y se le acaban los compradores
Las solicitudes de la golden visa griega cayeron un 39% en los primeros siete meses de 2026. Grecia recibió 3.086 peticiones nuevas entre enero y julio, frente a las 5.028 del mismo periodo del año anterior, según datos del Ministerio de Migración. Traducción simple: cuando el Estado sube el precio, hasta los ricos dejan de comprar.
El programa venía de un 2024 récord con 9.372 solicitudes, y en 2025 ya había bajado un 25% hasta 7.021. Ahora el ritmo mensual se mantiene entre 392 y 497 peticiones, con un promedio de unas 440, camino de superar apenas las 5.000 al cierre del año. El grueso de las nuevas solicitudes ya no pasa por los tramos inmobiliarios de siempre, sino por la vía de conversión comercial a residencial de 250.000 euros.
El gobierno griego lo cuenta como una victoria porque la lista de espera se está vaciando. Tenía más de 52.000 expedientes pendientes a comienzos de 2025 y cerró julio de 2026 con 29.273, gracias a que las decisiones empezaron a superar a las entradas desde la primavera de 2025. Descentralizaron oficinas y la Ley 5275/2026 asigna cada expediente nuevo a la oficina con menos cola.
Pero eso no es eficiencia, es que hay menos gente en la fila. El programa que vendía residencia europea a cambio de inversión se enfrió justo cuando Atenas decidió subir el umbral en marzo de 2024. El backlog baja porque la demanda se fue, no porque el Estado haya aprendido a trabajar.
Al final el cliente paga y el burócrata presume. La golden visa nunca fue caridad: es un peaje. Y como todo peaje, cuando sube demasiado, la gente busca otra ruta.

