Latam

Cinco años prófuga y la Interpol miraba a otro lado

La expresentadora mexicana Inés Gómez Mont fue detenida el viernes en Florida después de cinco años huyendo de la justicia de su país. La reclamaba la Fiscalía General de la República por un entramado de empresas fantasma con el que, según la acusación, se desviaron recursos públicos, se evadieron impuestos y se lavó dinero. El monto que se investiga ronda los 3.000 millones de pesos, más de 160 millones de dólares.

El mecanismo era de manual. Su esposo, el empresario Víctor Manuel Álvarez Puga, ya estaba detenido desde septiembre de 2025 en Miami, bajo custodia del servicio de inmigración estadounidense. Los dos arrastraban órdenes de aprehensión por peculado, delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita. Ella sumaba además una acusación por defraudación fiscal de 6,6 millones de pesos que le valió una segunda orden de captura en 2022.

Lo interesante no es la fuga, es quién la dejó durar. La propia Interpol había retirado las fichas rojas de búsqueda contra la pareja, un detalle que incomodó tanto a la presidenta Claudia Sheinbaum que tuvo que salir a pedir que se revisara el caso y se reactivara la orden. Cuando el mecanismo internacional se apaga solo, alguien tocó el interruptor.

Tampoco ayuda el apellido. Gómez Mont es sobrina de Fernando Gómez Mont, secretario de Gobernación durante el gobierno de Felipe Calderón. Los parentescos en la política mexicana no prueban nada, pero tampoco son casualidad. Los expedientes que se enfrían suelen tener a alguien arriba soplando para que se apaguen.

Cinco años dan para mucho: para escribir, para vender la casa y para que un organismo que debería buscar prófugos se olvide de buscar. Ahora la detenida espera la extradición mientras el sistema se felicita por haber hecho su trabajo. Con años de retraso, pero se felicita.