Libertad

El pasaporte ya viene con planificación fiscal incluida

Un family office con sede en Nassau metió la residencia y la ciudadanía por inversión dentro de su catálogo de planificación patrimonial. Nexor, que nació en 1999 como la filial bahameña del ginebrino Banque Syz y se independizó en 2021, atiende desde Nassau, Panamá y Dubái a familias con dinero repartido en varios países. Ya no vende asesoría fiscal por un lado y pasaportes por otro: lo entrega todo en el mismo paquete.

La idea es cómoda para el cliente. El multimillonario entra por la puerta de la gestión de su fortuna, de sus impuestos y de su herencia, y sale con una segunda residencia o un segundo pasaporte para el día en que el país donde tiene el dinero se ponga feo. Nexor lo llama “un segundo hogar para cada eventualidad”, que es una forma elegante de admitir que ya saben que el sistema se puede caer.

No hay nada ilegal. El negocio existe, está regulado por la comisión de valores de Bahamas y lleva décadas moviendo cuentas de gente que no duerme en el mismo sitio donde factura. Lo llamativo es lo que revela sobre el resto. El que tiene un millón sabe poner el capital a resguardo de un gobierno. El que tiene un sueldo solo aguanta el que le tocó.

La compañía lo dice sin sonrojarse: personal, preciso y privado. Cada familia con un socio que responde por ella, rigor suizo para los papeles y discreción heredada de la vieja banca. En esa letra chica está el verdadero producto, tratar la libertad de mudarse como un activo más, uno que se compra y se administra como un fondo.

Ahí está la trampa de siempre. La libertad de movimiento se convirtió en artículo de lujo, con cargo a la tarjeta del family office. Para los demás quedan la residencia fija, el impuesto puntual y la frontera que sí se cierra. Que cada cual saque su conclusión.