Mundo

Sesenta y dos muertos y nadie mira a Nigeria

Al menos 62 personas murieron en un ataque de hombres armados en el noreste de Nigeria, confirmó este martes la agencia nacional de emergencias. La masacre ocurrió el viernes en la comunidad de Binnari, en el área de gobierno local de Karim-Lamido, estado de Taraba. Hubo además 52 heridos y miles de desplazados, según Ladan Ayuba, responsable de la NEMA en ese estado.

Ya se recuperaron 52 cuerpos, quince de ellos arrastrados por el río Benue. Los autores son esos a los que la prensa anglosajona insiste en llamar bandidos, una palabra cómoda que esconde a criminales armados con rifles que atacan poblaciones civiles enteras y luego se van a cenar tranquilamente. En el norte de Nigeria esto ya no es noticia, es rutina, y la rutina deja de ser noticia justo cuando debería empezar a indignar.

Nigeria es el país más poblado de África, primer producto interior bruto del continente, petrolero de primera división. Con esos números debería tener un ejército capaz de proteger una aldea. Y no puede. El Estado aparece tres días después con un comunicado, cuenta los muertos y promete que investigará. Mientras tanto, los que se quedaron con vida caminan hacia ningún sitio con lo que agarraron a mano.

El resto del planeta, entretenido con sus propias guerras de salón, no va a decir nada serio. Ucrania vende portadas, Gaza vende portadas, y una aldea nigeriana incendiada apenas llena un párrafo. Cuando Occidente habla de derechos humanos suele estar hablando de sus propios intereses con otro vocabulario.

Que quede al menos el número, para que nadie diga que no lo sabía. Sesenta y dos muertos en Binnari, cincuenta y dos heridos, miles sin casa. Y mañana, otra vez. Así funciona el olvido selectivo.