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Corea del Norte vuelve a encender los altavoces

Corea del Norte volverá a lanzar propaganda por altavoces contra Corea del Sur a lo largo de la frontera más armada del planeta, y lo hará dentro de días. Kim Yo Jong, la hermana del líder Kim Jong Un, anunció que los equipos de “guerra psicológica” estarán operativos antes de que acabe octubre, después de inspeccionar el miércoles varios puntos de fortificación sobre la línea divisoria.

El detonante está en las minas. El mes pasado, tres soldados surcoreanos resultaron heridos por explosiones al sur de la línea de demarcación militar, los 240 kilómetros que separan a los dos países. Corea del Norte negó cualquier responsabilidad y llamó al incidente una invención de Seúl, pero desde entonces no ha parado de acumular minas, alambre de púas y barreras antitanque a lo largo de la frontera.

Los altavoces son un arma de la Guerra Fría que las dos Coreas se turnan para apagar y encender. Corea del Sur, con el gobierno de Lee Jae Myung, los silenció en 2025 para bajar la tensión, y el Norte hizo lo mismo poco después. Ahora el Sur dice que soldados norcoreanos han cruzado la línea 50 veces este año durante los trabajos de fortificación y que respondió con disparos de advertencia. Kim Yo Jong llama a eso un “pretexto falso” y avisa de que no tendrán “piedad con los pandilleros armados sin razón”.

La maquinaria diplomática tampoco ayuda. El Ministerio de Exteriores surcoreano prepara una carta al Consejo de Seguridad de la ONU denunciando que las minas violan el armisticio de la guerra de Corea, y pide una disculpa y una mesa de diálogo. Pyongyang contesta con la amenaza de siempre: la “situación más horrible y angustiosa” si Seúl sigue entrometiéndose en sus asuntos.

Dos países que llevan setenta años técnicamente en guerra discutiendo por el volumen de unos altavoces. Detrás del ruido no hay ninguna negociación, hay dos gobiernos que necesitan un enemigo para justificar todo lo que no arreglan en casa. Y mientras se gritan de orilla a orilla, los que viven pegados a la frontera siguen pagando la cuenta.