Eslovaquia reabre el pasaporte a los bisnietos
Una decisión del 24 de junio de 2025 devolvió la ciudadanía eslovaca a miles de familias que llevaban años escuchando que no tenían derecho. El Ministerio del Interior eslovaco cambió su criterio sobre los antepasados que emigraron antes de 1908 o 1910 y se nacionalizaron estadounidenses antes de 1918. Muchos ni se han enterado.
El problema venía de una trampa legal. Eslovaquia abrió en abril de 2022 la ciudadanía por descendencia hasta los bisnietos, pero trató como callejón sin salida a quienes tenían un antepasado que dejó el Reino de Hungría antes de que existiera Checoslovaquia, fundada el 28 de octubre de 1918. El argumento era que, al naturalizarse en Estados Unidos, el emigrante perdió la ciudadanía húngara, y quien ya no era húngaro en 1918 no pudo volverse checoslovaco.
Ese razonamiento dejaba fuera a un perfil comunísimo. Cerca de medio millón de eslovacos cruzaron el Atlántico entre 1899 y 1915, según la Library of Congress, y muchos se hicieron ciudadanos estadounidenses antes de 1918. El Ministerio aplicó la misma lógica para negar una solicitud presentada por el despacho del abogado Jan Falath. La denegación llegó el 11 de marzo de 2025 y la apelación salió el 26 de marzo.
La apelación se apoyó en un análisis jurídico de noviembre de 2023, respaldado por dos historiadores del derecho, uno checo y uno eslovaco, sin vínculo con el despacho. El 24 de junio de 2025 el ministro del Interior, Matúš Šutaj Eštok, dejó sin efecto la negativa. Desde entonces el Ministerio cambió su práctica para todos los casos parecidos.
La lección es la de siempre: cuando el Estado levanta una puerta cerrada, alguien con paciencia y un buen abogado encuentra la manera de abrirla. Un pasaporte europeo no debería depender de que un burócrata de Bratislava interprete mal un tratado de hace un siglo, pero así funciona el sistema. Quien tenga un bisabuelo eslovaco y no lo haya intentado, ya no tiene excusa.

