Apple le cambia el nombre al OLED y cobra 400 dólares más
2.000 nits de brillo y un contraste de 10.000.000:1. Apple presentó la pantalla PROLED XDR de sus nuevos MacBook Pro y lo primero que hizo fue rebautizar el OLED. Porque llamarlo OLED era gratis y llamarlo PROLED permite ponerle precio de exclusiva.
El truco de marketing tiene una parte técnica que sí se sostiene. La pantalla usa OLED en tándem, la misma tecnología que Apple estrenó en el iPad Pro con M4, apilando varias capas orgánicas en un solo panel. Eso sube el brillo máximo en HDR, alarga la vida útil del panel y reduce el riesgo de quemado.
Las cifras que promete la empresa son de primer nivel: 2.000 nits de pico en HDR frente a los 1.600 de los modelos con Mini LED, cobertura de P3 y Adobe RGB, un 80% del espacio Rec.2020 y calibración de fábrica para cada unidad. También hay un motor de imagen que ajusta el color y el brillo de cada píxel por debajo del milisegundo y compensa el desgaste orgánico según el uso.
Hay un detalle que Apple no aclaró. Según el gráfico de su nota de prensa, el panel parece usar una disposición triangular de píxeles y no el OLED con subpíxeles RGB en franjas, que es el que da texto más nítido. Engadget preguntó y la compañía no respondió. Para quien se pasa el día leyendo código en la pantalla, no es un detalle menor.
El resultado es una pantalla que probablemente esté entre las mejores que se pueden comprar en un portátil. También cuesta 400 dólares más que la generación anterior, y el comprador promedio no va a notar la diferencia entre este panel y el que ya tiene. La tecnología es real; el nombre es teatro, y el teatro se paga.

