Criptomonedas

Un token lleva ocho años esperando a la SEC

La empresa Vault12 recaudó 17,45 millones de dólares en 2018 y su token nunca llegó a cotizar en una bolsa centralizada. Ocho años después, el VGT sigue en el limbo porque ningún exchange quiere listarlo sin la certeza de que la SEC no los vaya a perseguir más tarde. Así lo planteó la compañía en una carta de comentarios enviada este martes al regulador, que prepara un marco de salvoconducto para los tokens.

El mecanismo se llama Regulación de Activos Cripto y fue propuesto en agosto. La idea es fijar las condiciones bajo las cuales un token deja de estar sujeto a su contrato de inversión original: el emisor tiene que cumplir, o abandonar formalmente, todas las promesas esenciales de gestión, no asumir otras nuevas y presentar un informe de transición. Suena ordenado hasta que uno pregunta quién garantiza que el regulador no cambie de opinión después.

Vault12 dice que cumplió o descartó cada compromiso de su libro blanco y que igual nunca consiguió una lista. Los exchanges con los que habló le hicieron siempre la misma pregunta: cómo sabemos que la SEC no va a decir más adelante que el VGT seguía siendo un valor. El propio texto de la propuesta admite que el organismo puede impugnar si el emisor realmente cumplió las condiciones, y que el salvoconducto no impide que terceros reclamen lo mismo.

La empresa, respaldada por Winklevoss Capital y Naval Ravikant, propuso una salida simple: que la certificación se vuelva definitiva si la SEC no objeta en 60 días, salvo fraude o declaración falsa. Es una idea razonable, y por eso mismo improbable. Ningún regulador renuncia a su capacidad de reabrir un expediente, aunque sea el mismo Estado el que provoca el parón que dice querer evitar.

El caso del VGT es chico, pero enseña el patrón completo. Se aprueban reglas pensadas para dar seguridad jurídica, se llenan de excepciones, y al final el mercado sigue paralizado esperando a que el funcionario de turno levante el pulgar. Mientras la ley sea una promesa y no una garantía, el capital seguirá esperando en la puerta, y los únicos que cobrarán serán los abogados.