La cripto compra el Congreso por 170 millones
170 millones de dólares. Es lo que llevan gastados los tres grandes comités de acción política de la industria cripto en estas elecciones legislativas de Estados Unidos, y la mayor parte ha ido a apoyar a republicanos o a hundir a demócratas. Fairshake, la máquina de guerra electoral del sector, lidera la operación con diferencia.
Las cifras se cuentan solas. El comité dio 3,8 millones de dólares a candidatos republicanos, entre ellos Ken Paxton en su carrera al Senado por Texas. Al final añadió tres apoyos demócratas por 600.000 dólares, la mitad para Ritchie Torres, uno de los pocos de su partido que defiende la cripto sin complejos. Lo demás, casi todo en una sola dirección.
El gesto estrella son los cerca de 56 millones destinados a impedir que Sherrod Brown vuelva al Senado por Ohio. Fairshake está financiado sobre todo por Coinbase, a16z y Ripple, y según OpenSecrets encabeza el gasto empresarial de todo el ciclo electoral, por delante del juego y de las gestoras de inversión.
El problema es la aritmética. Todas las encuestas dan ventaja a los demócratas y los mercados de apuestas, como Kalshi, dan un 70% de probabilidad de que se queden con las dos cámaras. Da igual a quién ayude la industria: cualquier ley seria sobre estructura de mercado o sobre impuestos a la cripto necesitará 60 votos en el Senado, y eso sin demócratas no se consigue.
La lección es la de siempre con el dinero en política. Puedes comprar anuncios, candidatos y hasta un bloque entero de legisladores. Lo que no puedes comprar es la mayoría que hace falta para legislar. La cripto ha pasado de prometer libertad a financiar escaños. Vaya negocio.

