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Fujimori y Noboa firman la paz que ya nadie cree

Perú y Ecuador firmaron la Declaración de Lima este martes en el Palacio de Gobierno, con Keiko Fujimori y Daniel Noboa prometiendo una lucha conjunta contra el crimen organizado transnacional. La foto es impecable. El problema es que el crimen no firma comunicados.

El XVII Gabinete Binacional cerró con dos memorandos: uno contra la pesca ilegal no declarada y otro entre Petroecuador y Petroperú para integrar la energía. También se revisó la frontera, la seguridad y el comercio. Todo muy ordenado sobre el papel, como cada gabinete binacional desde el acuerdo de paz de 1998.

Fujimori habló de treinta años de amistad y de un mensaje al mundo. Noboa dijo que la paz de sus ciudadanos está amenazada y que lucharán juntos. Son frases correctas que no explican por qué la frontera sigue siendo una autopista para el narcotráfico, la minería ilegal y las bandas que en Ecuador han convertido las cárceles en cuarteles.

Los dos presidentes llegan con prisa. Fujimori acaba de asumir y necesita mostrar firmeza. Noboa afronta una crisis energética y un El Niño que le va a comer el mandato. Un gabinete binacional con fotos y abrazos es barato de organizar y sale bien en televisión, mucho mejor que explicar por qué la cooperación policial lleva años fallando.

La cooperación real no se firma, se mide en extradiciones, en incautaciones y en jueces que no se compran. Hasta que eso no cambie, la Declaración de Lima será otro documento guardado en un cajón, y los que mueven la mercancía por la frontera seguirán riéndose de los dos gobiernos a la vez.

Dos países hermanos, un mismo enemigo y una frontera de más de 1.500 kilómetros que nadie controla de verdad. Ese es el resumen que no salió en la foto.