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Trump toca fondo con la gasolina al 31%

Trump baja al 31% de aprobación, el peor dato de sus dos mandatos, según la encuesta de Reuters e Ipsos que cerró el lunes. La caída es de un punto respecto a dos semanas antes, y llega a tres semanas de las elecciones legislativas del 3 de noviembre.

El culpable tiene nombre y precio: la gasolina. Los bombardeos sobre Irán que Trump ordenó en febrero, junto a Israel, dispararon el precio del combustible y con él la factura de cualquier familia. Un 68% de los encuestados desaprueba su gestión económica, y entre los propios republicanos el descontento llega al 37%. Cuando el votante de tu partido mira la cartera antes que el discurso, el problema no es de comunicación.

Los demócratas sacan doce puntos de ventaja en la intención de voto para el Congreso. Es la clase de número que convierte una elección de medio término en un referéndum sobre un solo hombre. Y ese hombre prometió precios bajos, no una guerra en Oriente Medio que ahora paga el conductor en el surtidor.

Conviene recordar el orden de los hechos. Primero vinieron los misiles, después el crudo, y al final el descontento. Nadie votó por la guerra de Irán, y sin embargo la guerra se cobra igual: en cada galón, en cada factura, en cada encuesta. Las élites de Washington se pelean por la foto exterior mientras el que madruga a llenar el depósito se come el resultado.

Trump todavía tiene base y tiempo. Pero el votante que en 2024 se creyó la promesa del bolsillo lleno ahora mira el marcador de la gasolinera y hace cuentas. Las guerras se aprueban en los despachos y se pagan en las estaciones de servicio.