Criptomonedas

Citrini descubre el negocio de tokenizar el mundo

Un informe de 79 páginas titulado “Breaking the Wall” convenció a Wall Street de que las blockchains por fin tienen para qué servir. Citrini Research, firma más conocida por hablar de tecnología y tendencias que por defender cripto, sostiene que la tokenización le da a la industria su razón de existir.

La tesis es que acciones, bonos, crédito y fondos se están moviendo onchain y que ahí ya no se trata solo de operar Nvidia a las dos de la mañana de un domingo. El argumento interesante es que un activo tokenizado se comporta como software: pasa entre aplicaciones, sirve de garantía y se presta contra él sin que cada plataforma reconstruya custodia y liquidación desde cero.

Arthur Hayes, cofundador de BitMEX, lo resumió con menos poesía: tomar un título que ya vive en una base de datos digital y registrarlo en otro sitio suena a “mejor contabilidad, gracias”. Su pregunta es la única que importa, dónde se gana dinero de verdad con esto.

Las respuestas apuntan a los sospechosos habituales. Los que proveen infraestructura cobran peaje, las plataformas con clientes como Coinbase y Robinhood se quedan con la distribución, y los beneficiarios más pegajosos aparecen después, cuando el activo ya está onchain y empieza a prestarse o a usarse como colateral.

Grayscale apunta a lo simple: comprar las redes que alojan esos activos, hoy Ethereum, BNB Chain y Solana. Nadie dio cifras de ingresos, porque el mercado, según admiten, sigue siendo diminuto. Cuando la fiesta termine, el dinero se habrá quedado otra vez en el mismo puñado de intermediarios que nunca se ensucia las manos.