72 mineros muertos y Egipto no dice nada
Setenta y dos mineros artesanales murieron el sábado en un bombardeo en la frontera entre Sudán y Egipto, y el país acusado guarda silencio. La organización sudanesa de derechos humanos Emergency Lawyers atribuyó el ataque a la aviación egipcia sobre un yacimiento de oro en la zona disputada, y ni El Cairo ni el ejército han emitido un comunicado.
Lo poco que se sabe lo dijo el propio Egipto para otra cosa. Hace unas semanas anunció una operación a gran escala contra la minería ilegal de oro dentro de sus fronteras, y los mineros, según los testimonios, ya habían recibido avisos para desalojar la zona. Traducido: el terreno estaba señalado, las víctimas también, y nadie va a firmar el balance.
El oro explica el resto. Un informe de Naciones Unidas calcula que la mitad del oro que se extrae en Sudán sale del país de contrabando, y en ese negocio caben milicias, intermediarios y estados vecinos con facturas que nadie audita. Cuando una frontera es rica y está mal dibujada, el que tiene aviones gana la discusión sin entrar en detalles.
Los países occidentales que llenan titulares con cada misil en Ucrania apenas registran esta matanza con una línea. El drama se elige, y el criterio rara vez es el número de muertos. Alguien contará los barriles de crudo. A los mineros ya nadie los cuenta.

