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La foto sobre los escombros que enfurece a Panamá

Gracie Bon tiene 11 millones de seguidores y acaba de descubrir lo que cuesta posar entre ruinas. El terremoto de magnitud 7,7 del 9 de octubre dejó heridos, casas caídas y una emergencia nacional en Panamá, y la creadora de contenido eligió los escombros de Tonosí como fondo para su sesión de fotos en Instagram.

El texto que acompañó las imágenes pedía agradecer por la vida y recordar que lo material se recupera. Suena bien en el papel, pero la postal no cuadra: los vecinos de Tonosí llevan más de 24 horas sin agua ni luz mientras alguien hace poses sobre lo que quedó de sus casas. La indignación no fue por el mensaje, fue por el encuadre.

Bon respondió que no estaba posando, que solo aparecía en la foto, y que seguirá ayudando a su país. Conviene hacer una pausa, porque la turba que la lincha en los comentarios no es exactamente el tribunal de la decencia. A nadie le escandalizó que los políticos de turno se fotografiaran con cascos y chalecos en la misma zona el día antes.

El problema no es una influencer con hambre de likes. El problema es un continente donde el desastre natural se convierte en escenario para todos: para ella, para los presidentes, para el canal que manda al enviado con la cámara más grande. Panamá tiembla, y lo único que se multiplica más rápido que las réplicas es el contenido.