Casi la mitad de Asia pagaría con stablecoins
46 por ciento de los consumidores de Asia-Pacífico dice que usará stablecoins en los próximos cinco años. Solo el 16 por ciento las utilizó en los últimos doce meses, según una encuesta de Visa a 14.250 personas de la región.
La brecha entre el deseo y la práctica tiene una razón sencilla: casi nadie sabe bien qué son. Solo el 6 por ciento de los encuestados demostró entender cómo funcionan, y casi la mitad cree que sirven únicamente para comprar y vender otras criptomonedas. Otro 49 por ciento piensa que en cinco años serán una forma habitual de mover dinero entre países. El miedo a las estafas, en cambio, es el principal freno entre quienes las conocen y no las han usado.
Los números que maneja Visa son grandes: unos 2.500 millones de consumidores en la región, según el Asia Business Council, y Asia ya lidera los flujos globales de stablecoins y la actividad en cadena. Las redes de pago, los bancos y las tarjetas se pelean por esa tarta mientras la compañía amplía su red de liquidación con estas monedas. Lo relevante no es el porcentaje, es la dirección: la gente quiere pagar sin pedirle permiso a un banco que le cobra comisión por todo.
La pregunta incómoda es qué harán los reguladores cuando millones de personas muevan su dinero fuera del sistema que ellos vigilan. En Europa ya hay quien quiere atraparlas con impuestos, y en Asia las quieren cobijar con licencias. Ninguna de las dos cosas es neutral. Moraleja: cuando media región quiere pagar sin bancos, el que tiembla no es el consumidor.

