Criptomonedas

Las stablecoins también cobran peaje

Circle se quedó con unos 7 centavos de beneficio neto por cada dólar de ingreso en el primer semestre de 2026. De 1.400 millones de dólares facturados, 819 se fueron en distribución y costos de transacción, y otros 473 millones cubrieron cumplimiento, liquidez y producto. Ahí dentro van unos 214 millones de compensación en acciones. El resto es margen.

El detalle es que ese dinero no sale de una revolución tecnológica. Sale de los intereses que generan los activos que respaldan el USDC, o sea, del float. El emisor cobra por custodiar dólares digitales que la gente usa para moverse, y ahora los socios quieren su parte. Coinbase, el mayor distribuidor de Circle, respalda Open USD junto a Stripe y BlackRock: la red permite acuñar y redimir sin comisión y reparte el ingreso de las reservas menos una cuota de gestión. Paxos, con su Global Dollar Network, hace lo mismo con sus participantes.

El director comercial de Circle, Kash Razzaghi, salió a defender el modelo con una frase razonable: los costos de redención, cumplimiento y liquidez no desaparecen porque el emisor decida no pagarlos. Tiene razón, y ese es justo el problema. Si el negocio solo se sostiene cobrando por debajo de la mesa un interés que el usuario no ve, entonces no estamos ante una moneda nueva sino ante un banco que descubrió cómo hacer de banco sin llamarse banco.

La pelea entre Circle, Coinbase, Stripe y BlackRock no es por liberar el dinero, es por quedarse con el corte. Binance ya compró 100 millones de dólares en acciones de Circle en septiembre, atado a un acuerdo de cinco años. La acción de Circle cerró en 82,22 dólares con una caída del 5,46%. Los mercados entendieron rápido de qué va la cosa.

Lo llaman stablecoin, pero cada vez se parece más al negocio de siempre con un logo nuevo. La promesa era salir del sistema, y el sistema ya está adentro cobrando el peaje. Si te venden libertad, mirá primero quién se queda con los intereses.