Latam

Las democracias ya no mueren por golpes de Estado

El 74% de la población mundial vive bajo alguna forma de autocracia. Unos 6.000 millones de personas, según V-Dem, frente a apenas 600 millones que residen en democracias liberales de verdad. El dato da vértigo porque se suponía que el siglo XXI iba a ser el de la expansión democrática, y va camino de ser el de su recesión más larga en décadas.

Freedom House lo confirma con su propio conteo. La libertad global retrocedió en 2025 por vigésimo año consecutivo: 54 países empeoraron en derechos políticos y libertades civiles frente a 35 que mejoraron. Idea Internacional suma once años seguidos en los que los retrocesos superan a los avances, con 98 países en deterioro.

Lo nuevo no es que existan autoritarios, sino cómo llegan al poder. Ya casi nadie da golpes de cuartel. Los declives actuales vienen de líderes depredadores que ganan elecciones legítimas y luego colonizan el parlamento, la justicia y los árbitros electorales, hostigan a la prensa y reescriben las reglas para no irse. Todo bajo el argumento de una voluntad popular amenazada por élites conspiradoras, que es la versión moderna del viejo cuento.

América Latina sale regular parada en el reparto. El 71% de su población vive bajo regímenes democráticos, pero solo un 5% bajo democracias liberales de calidad. Uruguay y, más atrás, Costa Rica y Chile conservan buenas instituciones, Cuba y Nicaragua son dictaduras puras y El Salvador avanza por la senda autoritaria con el aplauso de quien le agradece la mano dura.

El detalle más incómodo es la demanda. La insatisfacción con la democracia subió del 56,2% en 1995 al 64,7% en 2024. La gente está dispuesta a sacrificar procedimientos y garantías si el gobierno le resuelve problemas concretos, y eso explica por qué los que prometen orden ganan aunque después desmonten la casa por dentro.

Los informes piden más debate, más confianza y más fiscalidad, que es como pedirle a la enfermedad que se cure sola. El problema no es que falten foros sobre la democracia, el problema es que demasiados votantes ya no la consideran la mejor forma de gobierno. Mientras eso no cambie, los depredadores pueden ahorrarse tranquilamente el golpe de Estado.