Latam

Cinco terremotos y ninguna lección

Cinco sismos por encima de magnitud 7 han sacudido América Latina entre junio y octubre, y no todos han dejado el mismo rastro. Venezuela, Colombia, Perú y Panamá comparten fallas, pobreza y gobiernos que siempre llegan tarde. La montaña de escombros es la misma de cada década, solo cambia el país.

El 24 de junio Venezuela tembló dos veces en 39 segundos, con magnitudes 7,2 y 7,5 al oeste de Caracas. El Banco Mundial calculó en 19.600 millones de dólares los daños directos y avisó de que la reconstrucción podría llegar a los 50.000. Entre los escombros quedaron más de 6.500 muertos que el Estado no supo contabilizar a tiempo.

El 10 de agosto le tocó a Colombia, con un 7,4 en el Chocó a 103 kilómetros de profundidad que se sintió en 16 departamentos. El balance de la OPS hablaba de 335 fallecidos, 4.516 heridos y 105 desaparecidos, con decenas de miles de viviendas destruidas y un registro de damnificados que crecía más rápido que la ayuda. Perú se llevó un 7,2 en Ayacucho el 20 de agosto sin muertos confirmados, aunque con carreteras cortadas y casas de adobe en el aire.

Panamá cerró la serie el 9 de octubre con un 7,7 a solo 12,6 kilómetros de profundidad, el más superficial de los cinco, bajo Herrera. Provocó evacuaciones, cortes de servicios y daños en edificios y estructuras históricas, mientras el país declaraba emergencia y contaba más de cien réplicas.

Nada de esto es nuevo. La región vive encima de las placas más activas del planeta y sigue construyendo como si el suelo fuera a perdonar. Lo único que cambia entre terremoto y terremoto es la cifra de muertos que los funcionarios se niegan a actualizar.