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Diez dólares por usar tu propio número

Diez dólares al mes por usar el número que ya pagas. Verizon anunció que cobrará esa tarifa por iPhone Handoff, la función de iOS 27 que permite compartir una misma eSIM entre dos teléfonos con la misma cuenta de Apple. En T-Mobile el mismo servicio cuesta cinco dólares. Deutsche Telekom lo ofrece en Alemania. La diferencia no tiene ninguna explicación técnica, solo una explicación muy sencilla: porque pueden.

La función en sí es cómoda y no pasa de ser un truco de oficina. Tu número vive en dos aparatos, el que desbloqueas se queda con las llamadas, los mensajes y Find My, y el otro espera su turno. No pueden sonar a la vez, cosa que cualquiera con dos teléfonos entiende como una limitación razonable. Apple te cobra una vez por el teléfono y otra por el almacenamiento. Ahora las operadoras han decidido cobrar también por el aire que va entre uno y otro.

El detalle que importa no es el precio de dos cafés al mes. Es la costumbre. Durante veinte años las operadoras te vendieron minutos, luego megabytes, luego “ilimitado” con letra pequeña, y ahora venden la administración de una línea que ya está pagada. Cobrar por activar una función de software en un teléfono que el cliente compró es el modelo de negocio más viejo del mundo: peaje sobre algo que no construiste.

Y ojo con el precedente. Si Verizon puede poner precio a una función del sistema operativo, el paso siguiente es poner precio a cualquier cosa que hoy viene incluida. T-Mobile cobra la mitad, lo cual no la convierte en generosa, solo en menos descarada. La competencia entre operadoras nunca fue una carrera por bajar precios, fue una carrera por ver quién inventa antes el próximo cobro invisible.

El cliente puede irse a otra compañía. También puede quedarse y pagar, que es exactamente lo que va a hacer la mayoría. Ahí está el negocio: no venden una función, venden la certeza de que nadie se va a mover por diez dólares.