Bessent pone el dólar a minar cripto
Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, subió el martes al escenario de la conferencia Swell de Ripple para decir que las criptomonedas son la nueva herramienta para mantener al dólar en la cima. Su argumento es que las monedas de reserva ya no se sostienen solo con ejércitos, sino con tecnología, y que quien controle la infraestructura financiera digital acabará controlando el comercio.
Vamos a seguir teniendo el paraguas militar, pero cada vez más es un paraguas tecnológico, dijo junto a Brad Garlinghouse. La idea es sencilla: si el mundo adopta dólares digitales, stablecoins y rieles de pago estadounidenses, el dólar gana terreno frente al yuan. La GENIUS Act, que ya regula las stablecoins a nivel federal, va exactamente en esa dirección. Bessent sostiene que más del noventa por ciento de esas monedas están respaldadas por activos estadounidenses, así que cada emisión nueva es demanda de deuda del Tesoro.
El detalle revelador es lo que no pasó. La ley que debía ordenar el mercado cripto, la Clarity Act, se quedó en el camino del Congreso. Bessent propone ahora que la SEC y la CFTC rellenen el hueco con reglas propias y que se acabe con el debanking, esa práctica de los bancos de cerrar cuentas a empresas del sector sin explicar nunca el motivo.
Hay que reconocer el giro de timón. Hace tres años, desde el mismo gobierno, el discurso oficial era que las cripto servían para blanquear dinero y esquivar sanciones. Ahora son política industrial. El Estado no se enamoró de bitcoin: se dio cuenta de que la stablecoin es un producto de exportación del dólar y que renunciar a ella es regalársela a China.
Que un secretario del Tesoro defienda la moneda digital no es una victoria de la libertad, es una nacionalización del relato. El bitcoin nació para no depender del dólar y termina como ventanilla de deuda pública disfrazada de innovación. Al menos sirve para algo útil: saber quién manda de verdad cuando alguien te vende la revolución.

