Mundo

Mbappé dijo dictador y China le corta la nómina

Un chiste le costó tres contratos en menos de veinticuatro horas. Dongpeng, Mengniu y Milkground anunciaron el martes que rompen toda relación con Kylian Mbappé por unas declaraciones que, según ellos, hieren el sentimiento nacional chino.

Todo viene de un clip previo a su paso por el programa francés The Bridge. Le preguntan por su meme favorito de sí mismo y responde que era un vídeo de “un tipo, creo que era un dictador chino”, y a continuación aparece una imagen manipulada con su cara sobre el cuerpo de Mao Zedong. El vídeo circuló por X y la maquinaria hizo el resto.

Las tres empresas usaron el mismo comunicado, casi palabra por palabra: tolerancia cero con cualquier conducta que ofenda el sentimiento nacional. La cancillería china se sumó con la frase de manual: las palabras y acciones que hieren los sentimientos del pueblo chino encontrarán naturalmente la oposición conjunta de todos los sectores de la sociedad. RedNote, la red social donde el futbolista tenía cuenta, también se desmarcó y retiró su publicidad.

En China el chiste sobre Mao no es una broma de mal gusto, es un tabú con consecuencias. Se considera una falta de respeto desde 1976 y ahora también se paga en contratos. Mbappé vendía bebidas energéticas, leche y queso en un mercado de 1.400 millones de personas, y en un día perdió esa vitrina por una frase dicha en un podcast.

Lo fácil es señalar con el dedo a Pekín. Lo honesto es notar que Occidente hace lo mismo con más maquillaje: el que dice algo incorrecto pierde campañas, contratos y plataformas, solo que aquí lo llamamos cancelación y allí sentimiento nacional. La diferencia es de vocabulario, no de mecanismo.

Mbappé no es un disidente ni un héroe. Es un futbolista que se rió de un dictador en un país donde reírse de un dictador sale caro, y descubrió que el mercado global tiene dueño. El próximo que firme un contrato millonario en China ya sabe lo que hay.