Ripple ya tiene su banco en Estados Unidos
La Oficina del Contralor de la Moneda aprobó Ripple National Trust Bank, el banco fiduciario nacional con el que la empresa podrá operar bajo supervisión federal. Lo anunció su consejero delegado, Brad Garlinghouse, en la red social X. Una de las mayores compañías del sector acaba de conseguir su propia licencia bancaria, y eso dice bastante de hacia dónde va esto.
Ripple pidió el permiso en julio de 2025 y recibió una aprobación condicional en diciembre. Ahora llega la definitiva. El banco se encargará de custodiar las reservas que respaldan RLUSD, la stablecoin de la casa, y ofrecerá servicios regulados de custodia a clientes institucionales. RLUSD seguirá siendo emitida por Standard Custody & Trust Company, la filial neoyorquina del grupo, así que el token tendrá vigilancia estatal y federal a la vez.
La stablecoin nació en diciembre de 2024 y ya ronda los 2.500 millones de dólares de valor de mercado, lo que la coloca entre las cincuenta mayores del mundo. Sus reservas son depósitos en dólares, deuda pública estadounidense y otros activos equivalentes al efectivo, y buena parte las guarda BNY. Ripple también usa XRP, el quinto activo digital del planeta, para mover dinero entre países.
El detalle que importa es el momento. Todo esto ocurre mientras Estados Unidos despliega sus nuevas reglas sobre stablecoins, la ley que el sector conoce como GENIUS Act, y con la moneda digital bien abajo, con bitcoin rondando los 80.000 dólares y el mercado cripto en plena resaca. Mientras el precio se hunde, los que saben lo que hacen van a recoger licencias. Comprar figuras decorativas está al alcance de cualquiera; conseguir que un regulador te firme un banco, no.
Ripple lleva años vendiendo el discurso de que las cripto deben construir cosas que los bancos puedan usar de verdad y no promesas de libertad. Puede que tengan razón, pero conviene decirlo claro: cada vez que una cripto firma el papeleo de un regulador se vuelve un poco más parte del sistema que decía combatir. El dinero digital se está domesticando, y los que gritaban que iba a enterrar a los bancos ahora se sientan en el consejo.

