Haití se traga a cuatro soldados salvadoreños
Cuatro técnicos de aviación salvadoreños están desaparecidos en Haití después de que su vehículo blindado fuera atacado con explosivos y quemado el domingo en Croix-des-Bouquets, en Puerto Príncipe. Es el primer golpe serio contra la fuerza internacional de supresión de pandillas desde que empezó a operar.
Los militares lograron salir del blindado en llamas. Desde entonces no hay contacto. La Fuerza Armada salvadoreña dice que trabaja con las fuerzas internacionales para localizarlos, y que los intentos de llegar por tierra y aire se han topado con la intensidad de los combates.
Los helicópteros que fueron a dispersar a los armados también recibieron disparos. El embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, contó en el Consejo de Seguridad que el ataque fue con cientos de balas y explosivos y prometió que los van a traer a casa. La frase suena bien hasta que uno recuerda cuántas veces se ha dicho en Haití y cuántas ha terminado en nada.
La fuerza fue autorizada por el Consejo de Seguridad en 2025 para reemplazar a la misión liderada por Kenia, que se hundió por falta de dinero y de medios. Jack Christofides, representante especial de la misión, admitió lo evidente: las pandillas están poniendo a prueba a la fuerza. Romain Le Cour, del Observatorio de Haití, lo dijo sin adornos: si los soldados están retenidos, los grupos ganan con qué negociar.
Y ahí está el negocio real. Un soldado extranjero secuestrado vale más que un barrio tomado. La comunidad internacional lleva años financiando misiones, cambiando siglas y firmando resoluciones, mientras los que viven en Puerto Príncipe siguen encerrados en sus casas esperando que el próximo blindado no sea el suyo.
Prometer que los traemos a casa es fácil con un micrófono en la mano. Lo difícil es explicar por qué cuatro hombres viajaban en un blindado por un barrio que la misión dice controlar.

