Criptomonedas

El robo de bitcoin que nadie puede congelar

El hacker que vació Binance repartió 18.270 bitcoin, unos 1.400 millones de dólares, en 19 carteras que nadie puede tocar. Diecisiete de ellas guardan exactamente 1.000 BTC cada una, una tiene 832,5 y otra 437,7. Hasta el viernes por la mañana ninguna se había movido un solo satoshi.

CoinDesk siguió el rastro con datos de la mempool y encontró el patrón clásico: una cadena de descascarado, donde cada transacción separa 1.000 BTC hacia una dirección nueva y pasa el resto al siguiente salto. Es la jugada más vieja del manual. Solo que esta vez la cifra es lo bastante grande como para que no quede escondida en ningún rincón del blockchain.

La atribución apunta lejos de Miami. La firma TRM Labs asigna el robo, con alta confianza, al grupo norcoreano Lazarus y su unidad TraderTraitor. Binance, por su parte, dice que sus primeras conclusiones apuntan a un portátil de un empleado comprometido, usado para autorizar retiradas que nadie pidió. La empresa eleva el total perdido a 6.300 millones y promete cubrirlo, mientras los depósitos y las retiradas siguen congelados.

El detalle que debería quitar el sueño a más de uno es la naturaleza del atacante. Las carteras no están bloqueadas por descuido, sino porque en una red sin dueño no existe el botón de congelar. Cualquiera puede ver el dinero en tiempo real y no puede hacer absolutamente nada. Ese es el precio, y también el encanto, de una moneda que prometió no depender de ningún banco central.

La moraleja no es que el bitcoin sea malo. Es que el mismo diseño que lo vuelve libre de la censura estatal lo deja inmune a la justicia cuando el ladrón es el primero en moverse. Binance cubrirá el agujero, los analistas subirán el tono y en unas semanas nadie hablará de las 19 carteras. El dinero, mientras tanto, sigue ahí, visible para todos y fuera del alcance de cualquiera.