Coinbase y el casino que apaga las luces
Coinbase publica el jueves sus resultados del tercer trimestre y Wall Street no se pone de acuerdo ni en cuánto va a ganar. El intercambio llega después de que Robinhood confesara una caída del 55% en ingresos por transacciones de cripto, hasta 120 millones de dólares. Si sufre el socio menos dependiente del trading, al que vive de las comisiones no le va a ir mejor.
Las cifras del desacuerdo son elocuentes. JPMorgan calcula 173.000 millones en volumen negociado, Barclays baja a 147.000 y Oppenheimer a 141.000. Los ingresos por transacción quedarían entre 578 y 694 millones, con una facturación total que va de 1.200 a 1.400 millones. Tres bancos, tres mundos distintos.
Robinhood lo dejó claro: su volumen de cripto cayó un 38% hasta 50.000 millones, mientras las opciones, las acciones y los mercados de predicción subían. Es decir, el cliente sigue apostando, pero ya no con bitcoin. VanEck lo resumió sin adornos, el problema es el precio: las firmas no consiguen convertir la actividad en ingresos porque las comisiones están por el suelo.
Coinbase intenta tapar el agujero con stablecoins y derivados. JPMorgan espera 320 millones por el negocio de USDC, y la compra de Deribit le dio presencia en opciones. Pero los futuros de Coinbase International cayeron un 12% y las tasas de interés a la baja amenazan el rendimiento de las reservas. Ninguna de esas muletas sostiene el negocio principal, que sigue siendo gente comprando y vendiendo.
Mientras el precio suba, todos son genios. Cuando baje, las comisiones se hacen humo y el analista que ayer pronosticaba el rebote busca otra excusa. Bienvenidos otra vez al casino.

