Libertad

El pasaporte ahora exige que aparezcas

Cinco países del Caribe oriental firmaron en septiembre de 2025 una regla de treinta días de presencia física para sus nuevos ciudadanos por inversión, y a día de hoy esa norma no se aplica en ninguno. Antigua y Barbuda, Dominica, Granada, San Cristóbal y Nieves y Santa Lucía crearon un regulador regional, la ECCIRA, que todavía no ha echado a andar porque espera que los cinco depositen su ratificación.

El papel dice una cosa y la ventanilla dice otra. Dominica escribió en su presupuesto de agosto que el ciudadano nuevo debe pasar treinta días en el país durante los primeros cinco años. Granada fijó el 31 de agosto y lo aplazó el 21 de ese mismo mes, alegando que hace falta que el regulador arranque primero. San Cristóbal y Nieves anuncia un requisito de vínculo genuino con presencia física en un comunicado, y su propia lista de preguntas frecuentes asegura que no existe residencia obligatoria para mantener la ciudadanía.

El único caso serio es Antigua y Barbuda, con cinco días reales de estancia. Su primer ministro, Gaston Browne, presentó en 2026 un proyecto para subir la cifra a treinta y dijo al Parlamento que ya estaba aplicada por vía administrativa. La web oficial de la unidad de ciudadanía sigue poniendo cinco. Con ese nivel de rigor, el inversor que paga no sabe muy bien qué está comprando.

Los intermediarios que viven de esto no ven ningún problema. Nuri Katz, de Apex Capital Partners, admite que no sabe cuándo entrará en vigor. Patrick Peters saca la conclusión comercial sin disimulo: cuanto antes cierres el pasaporte, menos riesgo de que un cambio te pille por sorpresa. Traducido al castellano, paga ahora porque la puerta se está estrechando.

La ciudadanía por inversión siempre fue un negocio de trámites, nunca de pertenencia. Ahora le añaden la escenificación de que el nuevo ciudadano pisa el país, aunque sea de visita y para una foto. Que media docena de normas se escriban y no se apliquen debería tranquilizar al comprador y cabrear al resto, porque el que paga sigue teniendo el privilegio de no aparecer.