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Cinco dólares por juegos raros sin IA

Cinco dólares al mes por juegos raros y con la IA generativa prohibida en el reglamento. Pantaloon, una editorial que nació como curador de newsletter, acaba de lanzar Playbill, una suscripción al estilo Game Pass pero con títulos que no verás en la portada de Steam. Trece juegos de entrada, demos, playtests y hasta prototipos abandonados.

En el catálogo hay cosas como Buckshot Roulette, Silt o Cabin Factory mezcladas con los juegos propios de la casa, entre ellos Offbeat, un simulador de hacer música. Todo lo que publique Pantaloon entra el día uno, igual que hace Game Pass con sus exclusivos. Y quien paga el plan anual se lleva los trece del arranque más cada novedad que vayan sumando.

El fundador, Jamin Smith, lo dijo sin rodeos: quieren celebrar los juegos experimentales que los algoritmos de Steam nunca te muestran. Y soltó la frase que deberían copiar todas las tiendas: no van a publicar nada que use IA generativa de ninguna forma. Para una industria que llevaba dos años rellenando pantallas con arte sintético, eso suena casi a declaración política.

El que paga mes a mes, en cambio, no elige: recibe un juego al mes y punto, y solo accede a todo el catálogo tras seis meses seguidos de suscripción. Es la vieja táctica de impedir que alguien se baje los catorce títulos y se largue. Capitalismo básico, pero bien pensado.

El negocio es calcado de mil servicios, así que ahí no hay ninguna novedad. Lo que destaca es a lo que le cierra la puerta: nada de arte generado por IA, en ninguna forma. Mientras media industria llena catálogos con basura sintética, aquí alguien cobra cinco dólares por vender justo lo contrario. No es heroísmo, es elegir bien el nicho. Y está bien elegido.