El Reino Unido quiere tu plata sin darte nada
El Reino Unido estudia resucitar la visa de inversores que cerró en 2022, y lo hace con dos bocetos que dicen más de la clase política británica que de los inversores. El canciller John Healey tiene el presupuesto el 28 de octubre y, como todo gobierno que se queda sin caja, mira a los que tienen plata afuera y quiere su parte.
El primer diseño es de un think tank, el IPPR. Pones cinco millones de libras en un fondo estatal del British Business Bank, en tres cuotas, y recibes a cambio un retorno significativamente por debajo del mercado. Léase: la posibilidad de ganar cero. El fondo se queda con tu dinero diez años, con penalidades si te vas antes, y sin camino rápido a la ciudadanía. Encima ponen un tope de 100 o 150 visas por año y una unidad de control pagada con tus propias tasas.
El segundo diseño es de Foreign Investors for Britain. Pones dos millones y medio de libras en inversiones británicas en tres meses y después pagas una tasa plana de 200.000 libras al año a la Hacienda británica, hasta quince años, a cambio de que no te toquen el patrimonio extranjero. Es la misma trampa con otro envoltorio: te venden residencia y te cobran por el privilegio de financiar su déficit.
Lo notable es que el propio debate admite lo que nadie dice en voz alta. Los países que cerraron sus golden visas por la presión mediática ahora las abren de nuevo, con nombres nuevos y reglas más duras, porque se dieron cuenta de que el capital se fue a otra parte. La inmigración de ricos siempre fue bienvenida. Solo había que esperar a que la caja se vaciara.
Que un ministro de la economía piense en un fondo estatal con retorno cero como atractivo para inversores internacionales ya dice todo. No buscan inversores, buscan donantes. Y como todo en la política fiscal, el que paga no es el que decide. El día que entiendan que el capital no pide visa cuando tiene a dónde ir, los presupuestos dejarán de necesitar estos parches.

