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Zuckerberg le pone precio al agente de Meta

Diez millones de personas ya usan Muse y Mark Zuckerberg ya está pensando en cómo sacarles dinero. El agente personal de Meta salió al mercado hace unas semanas, solo en Estados Unidos y Canadá, y en la última llamada de resultados el jefe de la compañía dijo que ya tiene “claro encaje de producto en el mercado” y que ahora empieza “una fase más operativa” centrada en escalarlo. Traducido: la fiesta de la IA gratis terminó, llega la cuenta.

Zuckerberg fue bastante explícito con lo que tiene en mente. Meta va a construir herramientas de comercio para cobrar a las empresas una comisión por las transacciones que cierre su agente. Las compras son hoy el uso más común de Muse y cada operación ronda los 200 dólares, así que la compañía ya huele el negocio. También meterá suscripciones para quien use el agente con intensidad, es decir, para los que se enganchen.

Lo que más le brilla en los ojos es la comparación con sus vacas sagradas. El ingreso medio por usuario estadounidense de Facebook e Instagram ronda los cientos de dólares al año, y Zuckerberg espera que Muse pase ese techo gracias al volumen de comercio que ya ve moverse. Es la misma vieja jugada de siempre: la aplicación es gratis hasta que deja de serlo.

Muse es además la pieza central para exprimir sus gafas de inteligencia artificial. La empresa no gana gran cosa vendiendo el hardware, así que el plan es que el agente venda suscripciones. Zuckerberg anunció que Muse llegará a las gafas el mes que viene y todo apunta a que varias funciones quedarán detrás de un muro de pago, igual que ya coquetean con cobrar aparte por otras prestaciones.

El dueño de Meta dice que quiere llevar Muse a miles de millones de personas. Suena generoso, pero es la promesa de escala de siempre, esta vez con la billetera del usuario en el centro del diseño. Cuando la tecnología de moda se convierte en un cajero automático con voz, la pregunta deja de ser quién la usa y pasa a ser quién la financia. La respuesta, como siempre, es el que no diseñó nada.