Libertad

Europa ya se prepara para defenderse de Europa

El primer ministro checo, Andrej Babiš, avisó el viernes de que su país podría tener que defender su frontera contra migrantes que lleguen desde Europa Occidental. Lo dijo en Bruselas, en la segunda jornada del Consejo Europeo, donde la disputa por la regularización masiva de indocumentados en España se comió el debate sobre migración.

Babiš no se quedó corto. Dijo que algunos políticos españoles están dispuestos a reemplazar la población solo para aferrarse al cargo, y mencionó a Países Bajos, Suecia y Alemania como países que no logran integrar a los refugiados. Una semana antes, en su programa dominical, ya había anunciado que Chequia necesitará un ejército en la frontera con Alemania.

Pedro Sánchez le respondió que ese discurso no tiene nada que ver con los datos y lo comparó con el de Vox. El presidente español presumió de ser alumno ejemplar de las nuevas reglas de asilo de la UE y recordó que Italia ha autorizado casi 500.000 visados de trabajo para extracomunitarios hasta 2028, aunque no los llame regularización.

Aquí está la trampa de todo el asunto. Todos los países que rodean a Chequia pertenecen a Schengen, el espacio sin pasaportes. Controlar esas fronteras equivale a controles internos, que la ley solo permite como medida temporal y de último recurso. O sea, que dentro del club la vía legal para frenar a los vecinos es suspender el propio club.

El arquitecto del programa de ciudadanía de Sierra Leona, Stephen Barnes, lo resumió mejor que ningún comisario: cuando los Estados miembros empiezan a protegerse de las políticas migratorias de los demás, el absurdo ya es completo. La conclusión de las cumbres sobre migración cabía en tres frases, y ni eso se cumple.

España vota el 29 de noviembre y la UE vuelve a reunirse en diciembre para presentar medidas de emergencia. Mientras tanto, un país se prepara para levantar una valla contra su socio. La libertad de moverse nunca fue para el ciudadano, era para el funcionario.