La quinta marcha y el mismo agujero
El presupuesto universitario argentino cayó del 0,718% del PIB en 2023 al 0,541% este año. Con Milei en la Casa Rosada desde finales de 2023, el ajuste llegó a las facultades, y el proyecto de 2027 enviado al Congreso lo deja en el 0,514%. Según el Ciicti, la financiación de las universidades nacionales quedará un 21,2% por debajo del nivel de 2023.
Este jueves 15 de octubre se movilizó la quinta Marcha Federal Universitaria en Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Santa Fe y otras ciudades. La consigna es simple: que se cumpla la ley de financiamiento que el Congreso aprobó en 2025 y sostuvo después de un veto presidencial. Milei la vetó dos veces, el Parlamento revirtió el veto, y el Ejecutivo igual se negó a aplicarla diciendo que no hay de dónde sacar el dinero. El 6 de octubre un juzgado federal le ordenó cumplirla y el Gobierno apeló.
Los números que duelen: la masa salarial de profesores y no docentes seguirá un 19,8% por debajo de 2023, las becas se quedan cortas y muchos estudiantes abandonan porque tienen que trabajar. La universidad pública es gratuita desde 1949, hay 61 universidades nacionales y dos millones de alumnos contra 542.042 en las privadas. Con un 36,9% de los jóvenes de 15 a 29 años que no cubren sus necesidades básicas, la educación gratuita es lo único que le queda a muchos.
Dicho eso, tampoco vamos a fingir que el sistema universitario es un convento de pobres. Adentro hay una casta de gestión, cátedras vitalicias, viajes, consultorías y estructuras sindicales que llevan décadas viviendo del presupuesto sin rendirle cuentas a nadie. La marcha la convocan las mismas centrales sindicales y la oposición peronista que dejaron el país como está. Que el ajuste lo pague el que estudia es una canallada, pero que el que maneja la caja universitaria se haga el indignado también.
El fondo del asunto es de siempre: un Estado que se compromete a financiar algo que no quiere financiar, y un aparato que se aferra al gasto sin mostrar resultados. La discusión no es si la universidad pública vale, es quién paga la cuenta y por qué nadie la explica. Ahí se cae todo el relato, de los dos lados.

