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São Paulo se inunda y el alcalde postea

El miércoles 14 de octubre llovió en pocos minutos el 40% de lo previsto para todo el mes en São Paulo. La frase no es de un vecino indignado, es del propio alcalde Ricardo Nunes, que la publicó en sus historias de Instagram. El túnel de Anhangabaú, en pleno centro, se llenó hasta casi la mitad del techo y los autos dejaron de tocar el asfalto.

Los videos que circularon muestran lo mismo que muestra cada temporada de lluvias. Vehículos flotando, un camión tapado hasta las ventanas y un auto gris apoyado sobre el techo de un taxi cuando el agua bajó. Dos buses quedaron atrapados a un costado y hubo al menos una persona muerta. El granizo y las ráfagas de viento hicieron el resto.

Lo llamativo no es la lluvia, es la resignación. Una ciudad de once millones de habitantes que se inunda todos los años, que ya sabe qué túneles se van a llenar y que igual no hace nada por evitarlo. El alcalde no anunció obras ni compareció ante los medios: contó el dato climático en una red social, como quien avisa que se le quemó el almuerzo.

Cada gestión promete drenaje y cada gestión entrega comunicados. Mientras tanto, el paulista promedio sigue mirando el cielo antes de salir y calculando qué calle ya es un río. El agua se va, las fotos quedan y el problema vuelve puntual en el próximo aguacero.