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Meta pagó 145.000 millones por empatar

Meta dice que alcanzó la frontera de la inteligencia artificial después de quemar 145.000 millones de dólares este año. La empresa presentó Muse Wonder y Muse Wonder Full, dos modelos que, según ella, representan “un salto mayor hacia la superinteligencia personal”. Traducción libre: llevan más de un año tirando dinero a un pozo y ahora anuncian que han llegado al mismo sitio donde ya estaban otros.

Los modelos presumen de memoria activa y foco activo. La memoria activa sirve para recordar lo que te importa entre conversaciones y recuperar los detalles relevantes; el foco activo permite que el agente siga trabajando cuando la tarea se pone cuesta arriba. Las ideas no son malas, pero conviene no perder de vista el truco: ponerle un nombre épico a un producto del que todavía nadie sabe si aguanta el uso diario.

Zuckerberg lo contó en el Financial Times sin una pizca de vergüenza. Llegar hasta aquí, dijo, “requirió una gran cantidad de cómputo e inversión, y mucho trabajo científico riguroso”. Un tipo que se ha gastado 145.000 millones en un año para empatar con la competencia y lo cuenta como si fuera una medalla olímpica.

El precio tampoco es modesto. Muse Wonder cuesta 4 dólares por millón de tokens de entrada y 20 por millón de salida. Muse Wonder Full queda reservado para quien pague 50 dólares al mes o 200 en el plan máximo. La inteligencia artificial barata de hace dos años hoy es un servicio de lujo que se cobra por uso, como el agua o la luz.

Meta no está regalando nada. Está construyendo la próxima dependencia: un asistente que recuerda por ti y te pasa la factura por cada recuerdo. La diferencia entre un empleado y una suscripción es que al empleado al menos lo puedes despedir.