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Tu coche vende tus datos al mejor postor

19 de los 21 coches analizados enviaban datos a empresas externas. Un estudio de la Northeastern University siguió durante casi un año el tráfico de una flota de Consumer Reports y confirmó lo que cualquier conductor sospecha desde que su coche tiene Wi-Fi: el vehículo es un sensor con ruedas y alguien está cobrando por sus lecturas.

De las 30 aplicaciones de fabricante que se probaron, siete pasaban identificadores muy concretos a empresas de publicidad y analítica: el número de bastidor, el correo y la ubicación exacta. Cuatro de esas siete son de General Motors. myCadillac, myChevrolet, myBuick y myGMC enviaron el VIN a diez compañías, entre ellas Microsoft y Adobe. HondaLink hizo lo propio con la firma de analítica Amplitude, y las apps de Lincoln y Nissan completaron la lista.

La trampa está en el detalle. Un identificador de publicidad del teléfono se puede reiniciar; el número de bastidor, no. Pegado a un correo, permite seguir al dueño por cualquier aplicación o web que visite. Diez de los 21 coches no contactaron por sí solos con ningún dominio publicitario, pero bastó emparejarlos con su app para exponer al propietario a 23 y 25 rastreadores distintos. Un Tesla Model 3 llegó a 22 desde el propio coche, y eso contando solo lo que los investigadores lograron descifrar.

Los fabricantes tienen respuesta para todo. Catorce de los diecisiete consultados contestaron, y todos dijeron que los flujos de datos encajan con sus contratos con proveedores. Siete añadieron que es responsabilidad del dueño leer y aceptar los términos de cada servicio instalado en el coche, es decir, la letra pequeña del salpicadero. General Motors carga además con una orden de la FTC desde enero que le prohíbe vender datos de conductores durante cinco años, aunque las pruebas del estudio son anteriores a esa sanción.

Lo que el estudio deja claro es la asimetría. Quien rechaza compartir datos en un Tesla recibe avisos de funcionalidad reducida, daños graves o falta de interoperabilidad. En Rivian, apagar la recolección limita la navegación y las actualizaciones. Honda fue el único que movió ficha: pidió a Amplitude que borrara las ubicaciones y dejó de enviarlas.

El coche conectado es el negocio perfecto. Te lo venden una vez y te cobran para siempre con tu propia intimidad. Y todavía habrá quien diga que el problema son las redes sociales.