Latam

El crimen se lleva el 3,44% del PIB

3,44 por ciento del PIB al año. Eso es lo que le cuesta a Latinoamérica el crimen organizado, según el Banco Interamericano de Desarrollo, el equivalente al 78 por ciento de todo lo que la región gasta en educación pública.

El diagnóstico lo firma Guillermo Ortiz y el desglose no deja muchas dudas sobre dónde aprieta el zapato. Brasil, Colombia y México concentran el problema y, de paso, el manual de cómo operan las redes. En Colombia, cuarenta años de conflicto armado se organizaron alrededor de un solo producto: la cocaína. Un estudio estima que solo en 2024 el narcotráfico movió unos 16.500 millones de dólares para las organizaciones criminales, cerca del 4,4 por ciento del PIB nacional. Más que lo que el país ingresa exportando petróleo.

Sumando costos generales de crimen y violencia, el BID y Fedesarrollo calculan un 3,6 por ciento del PIB colombiano en 2022. Un estudio del Cerac apunta que poner fin al conflicto armado pudo haber añadido hasta 4,4 puntos al crecimiento anual promedio entre 1988 y 2009. Ortiz aclara que el análisis solo cuenta la parte económica, no los muertos, los desplazados ni las familias destrozadas, porque ponerle precio a eso sería trivializar el daño.

Aquí está la trampa que casi nadie quiere nombrar: el ciudadano paga dos veces. Primero con impuestos para financiar un aparato de seguridad que no llega, y después con lo que le roba el que sí llega. El Estado cobra como si fuera Dinamarca y el barrio funciona como tierra de nadie. Moraleja: cuando el crimen cuesta más que la educación, el que se financia es el otro gobierno.